25/9/11

Perplejo


Cuando lanzas tus palabras como lanzas las armas, consecuencia de una tormenta de sentimientos banalmente locuaces, evitemos el filo de la daga que lanzaste con intención de dañarme, disfruta la calma que abarca nuestras almas, previo a la tempestad que nubla tu razón, el arrebato emocional no debe opacar la honestidad que demostrabas en el afecto global de nuestra particular relación-

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