30/9/11

Hipocresía


Es abundante, interminable y variable, prefiere no agotarte en juzgar sino procurar no caer en lo que tanto criticamos como hipocresía.

Edades





Nunca es tarde, solo existen las decisiones apresuradas-

Corriente de la Conciencia


La actitud se toma y se consolida con el momento de la vida perseverar en valerse por si mismo depende de tu habilidad de abstracción a los hechos que adornan como vidrio quebrado la calzada de tu camino sin pavimentar ni destino seguro nadie dijo que es fácil pero tampoco se cae en la categoría de lo imposible si es que esa categoría realmente existe dentro de la ortiga y telaraña que ocultan el fondo del pozo que alumbra tu final terrenal

27/9/11

Adaptarse-

Se deteriora mi coraza de terciopelo abundante y amable, es hora de mudarla por una más rimbombante, suena el pellejo al arrancarlo lento, considero razonable agitarse sin sobarse, me cuesta adaptarme con púas aislantes, de todo lo que daña tu recuerdo invaluable.

25/9/11

Perplejo


Cuando lanzas tus palabras como lanzas las armas, consecuencia de una tormenta de sentimientos banalmente locuaces, evitemos el filo de la daga que lanzaste con intención de dañarme, disfruta la calma que abarca nuestras almas, previo a la tempestad que nubla tu razón, el arrebato emocional no debe opacar la honestidad que demostrabas en el afecto global de nuestra particular relación-

23/9/11

Intenciones.


Expresar sin rabiar, disfrutar sin lamentar, contemplar sin apurar.

Como Chicle



Rostros pisoteo cuando avanzo los cuadritos de la vereda, rostros familiares, ajenos, amigables y no tanto, aunque pasen décadas jamás se alejan porque siguen ahí como manchas de chicle en el pavimento, sólo me ven pasar y no se lamentan de haberlos pisoteado, por ahora el morbo de pisarlos no me daña, me place transitar por la misma vereda excepto cuando un nuevo chicle se pega a mi zapato, me acompañará adherido a la suela, aunque sin mucho esfuerzo se convertirá en una mancha más que será pisoteada.

Estrecho


Salí a buscarte, vi a mi vecino asiático paseando su perro, al protegido africano en su motocicleta, me saludó cortésmente el paco colorín europeo, los nidos con sus palomas pichones en medio de las limpias veredas. Llegando al metro estaba el polinésico vendedor ambulante regalando sus excedentes, decidí no bajar, recobró fuerza la claustrofobia prisionera en mi subconsciente, di media vuelta y me distrajeron las interesantes frases plasmadas en los muros, una mujer latina que esperaba su carroza me abrazó sin decir nada, debió notar mi rostro de angustia, con ella olvidé que me esperabas en el anden.